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Sobre Pink Floyd

Hasta hoy no había escrito sobre música en este blog. Es imperdonable, pero no había llegado el momento. Sin embargo, el otro día grabé un programa de televisión en el que salían David Gilmour y Richard Wringt, miembros ambos de mis admirados Pink Floyd. En teoría, la actuación era de David Gilmour y su grupo, pero me emocionó más cuando un Wringt ya fallecido interpretó "Arnold Layne", con la voz quebrada. En ningún momento fue nombrado durante el programa de televisión. Era como si no estuviese, como si no existiera. Wringt era un gran músico, aunque más oscuro y menos polémico o famoso que Gilmour o Roger Waters. En realidad, no sé nada de él y eso es lo que me gusta. Lo mejor de los artistas o escritores que admiras es no conocerlos como personas, con sus miserias al aire. Estoy seguro de que me hubieran caído mal Cervantes y Unamuno, prefiero leerlos, me gustan sus libros y con eso me sobra.
Entre los miembros originarios de Pink Floyd destacaba evidentemente Syd Barret. Durante mucho tiempo sólo supe que el resto del grupo lo echaba de menos (Whish you where here) y que ya no participaba del éxito de sus compañeros. Luego conocí sus miserias y en internet pude ver por desgracia -iba buscando otra cosa- un vídeo en el que un Barret viejo y gordo simplemente cruzaba la calle. Ya ha muerto también por los motivos que sean. Pero ese otro Barret que paseaba no le debe interesar a nadie que admire su música. La bajeza del ser humano no está en llegar a viejo o estar gordo, sino en que te interese ese punto de vista de otras personas. El que se supone que habla de "música" y se recrea tan solo, por ejemplo, en las circunstancias que rodearon las muertes de Jim Morrison o Michael Jackson y no en su música o sus conciertos, es simplemente un cotilla, no un amante de su arte. Barret murió como todo el mundo y punto y sin embargo los que escuchamos sus canciones nos acordaremos siempre de "If" o de "Jugband blues". De ese mundo paralelo sólo recuerdo una anécdota reseñable porque la escuché en boca de un miembro del grupo que la contaba con perplejidad: un día, mientras trabajaban en el estudio de grabación, se fijó en que entre el público estaba un hombre grueso y calvo que le resultaba peculiar, luego supo que era Syd, el más original creador del grupo y del que habían tenido que desprenderse para que el proyecto siguiese. No lo había reconocido.

"Es muy considerado de tu parte
que pienses en mi aquí
y te estoy muy agradecido
por hacer comprender tan claramente
que no estoy aquí.
Nunca pensé que la habitación podía ser tan grande.
Nunca pensé que la habitación podía ser tan triste.
Y te agradezco que tirases
mis viejos zapatos
y que en cambio me trajeses aquí vestido de rojo.
Y me pregunto quién podrá estar escribiendo esta canción.
No me importa si el sol no brilla
y no me importa si no tengo nada mío.
Y me da igual sentirme incómodo contigo.
Amaré en el invierno.
Y el mar no es verde
y quiero a la reina.
¿Y qué es exactamente un sueño?
¿Y qué es exactamente una farsa?"

                                   Judband Blues de Syd Barret (1968)

Comentarios

  1. Me gustó oírte esa anécdota de Syd Barret, convertido en un desconocido para sus cercanos. Es dura e ilustrativa, de modo que me encanta que la compartas ahora con tus lectores.
    Un abrazo,
    Pablo.

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  2. If no es de Barret es de Waters , craso error

    ResponderEliminar
  3. Gracias por tu atenta lectura, señor Anónimo. El fallo, sin embargo, no está en lo que quería decir sino en confundir las canciones: quería referirme a Bike. Siento que el error sea craso y no disculpable.

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