Ir al contenido principal

Las cuevas de La Araña

El día 16, miércoles, asistí en el Ateneo de Málaga a una conferencia  sobre la Prehistoria malagueña. El conferenciante era Julián Ramos Fernández, Director de Investigación de los Yacimientos de La Araña. Todo el que haya leído mi novela, El cráneo de la Araña, podrá comprender lo peculiar de mi presencia allí. Evidentemente, me sentí transportado a otra época y a otra situación inventada, por supuesto, pero que siento como si la hubiera vivido de verdad. Muchas ficciones, si las interiorizas bien, llegas a creértelas. La asistencia a esta conferencia era mínima, pero el contenido fue apasionante. No soy ni historiador ni arqueólogo, pero me interesan estos temas sobre todo si forman parte de mi labor narrativa. Para escribir mi novela tuve que leer varios libros sobre la prehistoria, visitar archivos, bibliotecas e incluso estuve en el Colegio de Prácticas nº 1 de Málaga, que se confunde en la historia de la ciudad y físicamente con el mismo Ateneo, la Sociedad de Amigos del País, la Sociedad Malagueña de las Ciencias, etc. En la sala de profesores de dicho colegio me encontré la misma mesa que perteneció a aquella sociedad científica que me inspiró ciertos momentos narrativos. Cuando uno escribe una novela debe tener claro que es ficción, lo mires por donde lo mires, pero puedes utilizar la realidad para conseguir una atmósfera verosímil y para aprovechar de la Historia lo que te conviene. Para mí la narración es un medio para hacer lo que me da la gana, mientras me resulte sugestivo y crea que le puede interesar a alguien. La literatura es un ámbito cargado de libertad para el escritor, no es una ciencia exacta ni una materia técnica, es creatividad.
El conflicto surgió cuando intenté utilizar cierta información de algunos científicos que iban a formar parte activa, como personajes que hablan y se mueven, de mi novela. A estos les suelo cambiar el nombre, para que se puedan tal vez identificar pero no confundir. Los que aparecen en El cráneo de la Araña no son seres reales sino nombres que recogen, a mi gusto e interés, rasgos de personajes reales. Cuando cuento hechos sacados de la Historia,  sí respeto las identidades de esas personas, porque no depende de mí lo que hicieron. Sin embargo, detrás de don Pablo Montero, Diego de Orueta y Bartolomé Macpherson, están las recreaciones del farmacéutico Pablo Prolongo, de Domingo de Orueta, padre e hijo, y del gaditano José Macpherson y Hemas; en fin, se trataba de hacer un homenaje a ese ambiente científico malagueño y casi olvidado del XIX mezclando realidad y ficción. 
Mientras que el otro día escuchaba la defensa que hacía Julián Ramos de la inteligencia de los neandertales, imaginé a otro que paseó por las cuevas de La Araña de mi novela, y me vi sentado en el salón de actos como si fuera su protagonista, el periodista Luis Portillo, cuando asistía a las conferencias de la Sociedad en 1874. Incluso me pareció escuchar una conversación a mis espaldas en francés, entre las sombras. Tal vez la imaginé. Por desgracia, al salir a la plaza de la Constitución, me di de golpe con la realidad: en lugar del Café de la Loba encontré las puertas cerradas de un banco y un grupo también escaso de indignados.

Comentarios

  1. Esos paseos entre lo vivido y lo inventado son una recompensa para quienes amasaron ficciones. Disfrútalos.
    Pablo.

    ResponderEliminar
  2. Estimado Jofran: soy Modesto Pelayo, secretario de la Asociación "Yacimientos Arqueológicos de La Araña" y en agradecimiento a tu reseña nos encantaría hacerte una invitación que seguramente será de tu agrado. Sería para nosotros un honor que vinieras a conocer el Centro de Interpretación de las Cuevas de la Araña, donde podrás apreciar las piezas arqueológicas extraídas de los yacimientos así como unos paneles infográficos que recrean, de forma espectacular pero con todo el rigor científico, cómo era el entorno de las cuevas hace 50.000 años.
    Acto seguido, será un placer para el Profesor Ramos hacerte de guía en un recorrido por el interior de las cuevas para que contemples in situ cómo desarrollaban los neandertales su día a día.
    Esperamos que nos concretes y cuando te venga bien llámanos al Centro de Interpretación: 952 620 103 o en el correo electrónico direccion@complejohumo.org

    Recibe un cordial saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Poner en la picota

Según el diccionario etimológico de J. Corominas, picota es una palabra documentada ya hacia 1400, derivada probablemente de pico y esta a su vez de picar "en el sentido de punta, porque las cabezas de los ajusticiados se clavaban en la punta de la picota" siempre con ánimo evidente de escarmiento. La expresión poner en la picota tiene realmente un significado menos violento pero contundente, se trataría de denunciar públicamente los errores o faltas de alguien. Esta facultad del ser humano tiene en nuestra sociedad un reconocimiento sin igual. Por ejemplo, cualquier político o sindicalista se pone inmediatamente en la picota por el solo hecho de manifestarse como tal. Los medios de comunicación los colocan "decapitados" al instante para que puedan ser automáticamente insultados, denigrados y pisoteados por cualquiera que los nombre. Que quede claro que algunos no necesitan la ayuda de nadie para merecerlo, sin embargo pienso que muchos medios se exceden. Véase,

Opiniones

Lo mejor que tiene publicar un libro es recibir luego del lector su opinión. Mi agradecimiento en este caso está basado en que alguien se moleste en leer mi novela y le merezca la pena perder tiempo de su valiosa vi da en darme su parecer. Tras la publicación de Uvas negras y las presentaciones consiguientes, ahora es el momento de repasar las opiniones de los lectores. La gran mayoría son muy positivas, lo cual me llena de satisfacción. Con todas las valoraciones, sean cuales sean, logro siempre algún beneficio para mi labor de escritor. Muchas veces recibo interpretaciones que van más allá de lo que yo creía o pretendía conseguir y esto me hace reinterpretar mi propia obra, me enriquece por tanto. Como he dicho, modestia a parte, en general, las críticas son excelentes. Por ejemplo, en la web de Agapea me he encontrado con el comentario de dos lectoras que elogian mi novela y la han valorado con la máxima puntuación. En muchos casos he tenido la posibilidad de hablar dire

El cráneo de la Araña

Ya está a la venta mi tercera novela, El cráneo de la Araña . Esta vez la publico con la Editorial Círculo Rojo ( http://editorialcirculorojo.com/ ), que trasmite un aire de eficiencia y juventud esperanzadores. Se trata de una narración que mezcla la historia con la ficción conducidas ambas por un joven periodista malagueño, Luis Portillo, que se muestra como un testigo de su época.  El motivo de escribir esta novela es múltiple. Todo empezó cuando comencé a leer ciertos libros relacionados con una época concreta que me llamaba la atención, la segunda mitad del siglo XIX. Galdós y sus Episodios Nacionales me dieron la clave. El escritor canario nos trasmite los hechos históricos a través de los que viven a pie de calle, no como lo haría un estudio docto y frío de un manual especializado. Luis Portillo me sirvió, por tanto, para recorrer la Málaga de aquellos años como un ciudadano que se implica en lo que ocurre a su alrededor: los movimientos cantonalistas, los avances científic