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Mostrando las entradas etiquetadas como VIAJES

El viaje

Viajar siempre nos provoca algo. Cuando pisamos un aeropuerto, una estación; cuando recorremos carreteras comarcales, autovías, carriles y avenidas, reconocemos nuestra esencia nómada, nuestra necesidad de viajar. Hay viajes simbólicos, iniciáticos, últimos... El motivo que justifica un viaje puede ser simplemente ver mundo o buscar trabajo, ya que no lo encontramos en nuestro entorno. Pero, admitámoslo, la mayoría viaja para huir, para evadirse. Los románticos deseaban viajar a lugares exóticos que les alejara de la realidad, que les hiciera creer, lejos de lo tangible, en sus ideales frustrados, querían evadirse de esa realidad; otros han buscado en lo oriental, en lo lejano, la belleza, la estética que su cercanía les negaba o algo que les confirmara su sensibilidad o existencia. Normalmente, buscamos excusas para alejarnos de nuestra casa, de nuestra trabajo, de nuestra familia, en fin, de la rutina, las obligaciones y su hastío. Odiseo viajó por motivos bélicos o adúlteros,...

Por Francia (II)

Cada uno viaja como desea o puede. Para mí disfrutar de un viaje no tiene nada que ver con la aventura, el riesgo o la acción. Tal vez sea un viajero pasivo. Prefiero sentarme y contemplar construcciones, paisajes y gente que transita por sus vidas y de paso por la mía. Intento incluso hablar poco por si, distraído en extraer algo de mi mundo interior, se me escapa lo que transcurre delante de mis ojos. ¿Cuántas veces podré volver a pasear por esa calle? ¿Cuándo visitaré otra vez este museo o catedral? Seguramente que nunca: la economía y los años van limitando mis posibilidades poco a poco. Hay que capturar los instantes. De todo lo que ve uno cada persona descubre lo que mejor le parece o interesa. Este verano, por Francia, me han quedado en la retina imágenes inolvidables y una pequeña "aventura" que pongo entre comillas porque no llega a ser más que un episodio minúsculo que sin embargo valoro como aventura por lo que de provecho le saqué personalmente. Les cuento: sal...

Por Francia (I)

Este verano hemos estado recorriendo algunas regiones francesas: Bretaña, Normandía, los Países del Loira y, por supuesto, París. La intención era simple: salir unos días de España, disfrutar de las vacaciones y volver a sentir cómo es importante relativizarlo todo. Aeropuerto Charles de Gaulle Cuando se sale del país, todo lo que nos rodea como inmediato se convierte en algo menor, minúsculo, como las ciudades desde el avión. Los problemas locales, autonómicos y nacionales, se transforman en hormigas paletas o eso me parece a mí. Si lees la prensa del país que visitas o ves la televisión, compruebas que en todas partes hacen lo mismo. Es decir, parece que solo nos debe interesar lo cercano, lo local, lo de nuestro entorno. Lo mismo me ocurre con los libros. En Amboise Por eso es importante para mí leer novelas ambientadas y escritas en otros países o culturas. Sin embargo, me gusta mezclar todo lo que puedo. Si leo a algún autor español, como este verano a Garriga Vela, Ser...

Islas Canarias (II)

Uno de los rincones que más me gusta de Tenerife, del Puerto de la Cruz, es la playa de San Telmo que no son unas playas en el sentido mediterráneo o caribeño sino un espacio más o menos natural en el que se bañan los portuenses. Ahora andan con la típica polémica de renovar o conservar. Al parecer hay un proyecto de reforma que ha provocado protestas en las que el lema es "Salvemos San Telmo". Sobre ese tema tengo mi opinión pero creo que, por visitar la localidad de vez en cuando, no tengo derecho a meterme donde no me llaman. Sin embargo, debo admitir que siempre que visito la isla siento la necesidad de asomarme a este rincón canario. La primera vez que estuve allí fue durante el viaje de estudios organizado por el instituto cuando terminamos el bachillerato, el BUP de la época. Paseamos por el pueblo sin orden ni concierto, sin información previa ni preocupaciones, como deben hacerlo los adolescentes, y de pronto nos encontramos con el Mirador de San Telmo: un muro de p...

Islas Canarias (I)

Cuando puedo ir de viaje busco lugares nuevos para aprovechar esa oportunidad y ver mundo, como se dice. Sin embargo, algunos veranos prefiero repetir paisajes o regiones. Las Canarias suelen ser las islas escogidas. No serán Ítaca ni las Seychelles pero significan algo importante en mi forma de vivir las vacaciones. En primer lugar, suelo buscar zonas donde puedo cruzarme con los paisanos. Hay algunas localidades canarias donde casi no se puede hablar en español, como en algunas playas de nuestra Costa del Sol. A mí me gusta, normalmente, el carácter insular canario tan lejano a otros más secos y fríos. No lo digo desde un punto de vista científico sino desde el callejeo y la vida cotidiana. No son mediterráneos ni arios y, es cierto, que me suelo cruzar con los canarios que viven del turismo. Sin embargo, busco playas o lugares frecuentados por los habitantes autóctonos; no sé, me sientan bien. De las siete islas ya he visitado cinco. Me quedan La Palma y El Hierro. Espero tener l...

Viaje al País Vasco (II)

Aparte de tomar unos pintxos en Bilbao o San Sebastián y pasear por sus calles, he visitado algunos museos como el Museo Vasco (donde pude hacerme fotos con gigantes y cabezudos típicos de las fiestas bilbaínas) y, sobre todo, el  http://www.guggenheim-bilbao.es/ . En este último admiré su original edificio, pero me impactaron mucho más las obras del artista británico David Hockney. Lo conocía de oídas, sin embargo, admito que no había admirado ninguna de sus obras: sus paisajes, el vídeo arte, sus dibujos con ipad , la inmensidad de su trabajo y las variaciones sorprendentes sobre el mismo tema. Me senté en una sala incluso a escuchar sus explicaciones sobre el trabajo que realizaba en ese momento y me pareció un tipo tranquilo que le sacaba provecho a una capacidad increíble de observación de la naturaleza y del mundo. La exposición lleva el nombre de "David Hockney: una visión más amplia". Al mismo tiempo, este artista es conocido por otro asunto que me atrae tamb...

Viaje al País Vasco (I)

He estado una semana en el País Vasco. Me ha encantado Bilbao y he visto La Concha de San Sebastián. He visitado Vitoria y varios pueblos. Me quedo, al final, con la gente. En Guernika una señora se nos acercó, nos estuvo preguntado por los motivos de nuestra visita y nos habló de la historia de su pueblo: "Tras el bombardeo no quedo casi nada", dijo. Le extrañaba que fuéramos de tan lejos a visitar su pueblo. En Vitoria otra señora nos hizo una foto junto a la estatua de Celedón. Estaba esperando para asistir a alguna ceremonia en la Iglesia de San Miguel y nos informó sin prisas sobre las fiestas que comenzaban al día siguiente animándonos a que las conociéramos. Nos sentimos tratados siempre con mucha espontaneidad por gente preocupada por hacer las cosas bien. Cuando vengo de otro país o ciudad, lo que las hace diferentes son sus ritmos. Hay lugares cargados de movimiento o extremadamente tranquilos. Hay plazas silenciosas o bulliciosas. Hay días y días: no es lo mismo ...

El viaje y los viajeros

Cuando uno vuelve de las vacaciones suele tener en la cabeza muchas cosas alejadas de lo laboral que desea contar -aunque siempre depende de cómo haya ido el verano o de la capacidad de desconexión. Pero, cuando escucha lo que los demás han hecho o sufrido, lo de uno, por lo menos para mí, se vulgariza o interioriza. Lo que le ocurre a cada cual es importante en cuanto a que lo ha vivido y es relevante o especial porque lo ha disfrutado y ha tenido el tiempo de saborearlo. Las entradas de este blog relacionadas con mi viaje a Polonia son simples reflexiones, no me he detenido a contarle a todo el mundo, por ejemplo, que en un hotel de Cracovia subí varias plantas cargando con las maletas para intentar esquivar las avalanchas del ascensor y luego descubrí que era imposible abrir las puertas que daban al pasillo de mi planta por dentro, por motivos que no entendí gracias a mi nulo dominio del idioma polaco, y que estuve una hora buscando la manera de salir de allí. Esa anécdota ...

Viaje a Polonia (III)

Hay ciertos temas tan manidos o delicados que cuesta trabajo tratar. Me he resistido a escribir sobre mi visita a Auschwitz, pero ha sido una momento importante de mi viaje a Polonia y forma una parte imborrable de lo que he vivido este verano. Lo que me queda de esa experiencia no es muy distinto de lo que sentía antes de visitar el campo de concentración: no he descubierto nada que no supiera. Se trata de un asunto peliagudo que desde 1945 ha sido criticado, comentado, interpretado y recreado por directores de cine, escritores, historiadores, políticos, periodistas, etc. Yo solo puedo aportar una descripción de lo que vi y sentí como visitante de Auschwitz y como turista. Hay algo de teatral en la visita. Llevábamos unos auriculares que nos hacían concentrarnos silenciosamente en las palabras del guía brasileño. Empezamos pasando bajo la famosa y cínica inscripción: "Arbeit macht frei" ("El trabajo nos hace libres") y fuimos recorriendo el campo en grupo: éramos...

Viaje a Polonia (II)

En El cráneo de la Araña recreo la proclamación del Cantón de Málaga en la actual plaza de la Constitución. Pretendo plasmar la ilusión que rodea cualquier cambio político o revolución en los que los apoyan. Más tarde, en prácticamente todos los casos que conozco, el desengaño suele ser tremendo. Vivimos una época en la que las ideologías tradicionales o revolucionarias han muerto: fracasadas o desfasadas. En Polonia he percibido más que en ningún sitio dicho desengaño. En Gdansk (Danzig) visitamos la plaza Solidaridad justo delante de los astilleros donde se fraguó el origen de la caída del comunismo. Las instalaciones están casi abandonadas, sobraban muchos trabajadores y en la nueva economía capitalista, los astilleros no eran competitivos. Menos paro frente a más libertad. Decían por allí que antes tenían dinero, pero nada que comprar y ahora tienen mucho que comprar, pero no dinero. Sin embargo, añaden que están mejor así. Recordemos no obstante que se trata de un pueblo que par...

Viaje a Polonia (I)

Hace una semana estaba atravesando a esta hora un bosque polaco de la vieja Prusia. Decidí escuchar a Kraftwerk en alemán. Pensé que me entrarían ganas de tomar Varsovia, como a tantos otros, pero solo me dieron ganas de mover el pie derecho al ritmo de la música. No hay belicismo en esa música, tal vez tampoco en Wagner. Polonia tiene el defecto de ser el centro de Europa y ha sido la víctima ideal para que sea machacada por todos lados. He visto iglesias destruidas, como la del castillo de Malbork, ciudades reconstruidas para que los nietos de los que demolieron sus edificios puedan venir a pasar sus vacaciones admirando la capacidad de renacer de los polacos. Una historia repleta de invasiones y mala uva. Al polaco le quedan dos respuestas: el resentimiento y la venganza u olvidar los errores a través del nacionalismo obsesivo. Ya sé que ni soy polaco ni he vivido nada parecido: cuando yo nací, todo a mi alrededor llevaba en pie muchos años. Sin embargo, sí he heredado ciertos ...

Nómadas

Está la Historia y la vida del hombre (legendaria o real) plagada de viajeros con excusas diversas para justificar su nomadismo: que si han pactado con el demonio como Van der Decken, el famoso holandés errante; que si quieren evadirse de la realidad; que si conocer otros mundos; que si tal o cual. Y en verdad todos reconocemos esa sensación instintiva. En el más mínimo momento en el que tenemos la posibilidad de alejarnos de nuestro mundo inmediato, de nuestras obligaciones y conocer otros espacios distintos, buscamos barcos, aviones o bicicletas para salir huyendo. La mayoría estamos en estos días organizando un viaje o ya por ahí (en Japón o haciendo el camino de Santiago) y los que no, algo se lo impide. El ser humano tiene una raíz nómada, qué le vamos a hacer. Si nos acercamos al aeropuerto veremos un enjambre de personas de diversos tamaños y etnias atravesando pasillos sin parar e ingiriendo alimentos constantemente, igual que nuestros antepasados que recorrían senderos ...

BUDAPEST

Esta mañana, mientras desayunaba a la española: mollete con aceite, estuve viendo un informe semanal antiguo sobre la desaparición del Pacto de Varsovia. Entre las imágenes que más me llamaron la atención destacaré la vista desde Pest del parlamento húngaro, a la otra orilla del Danubio. Me vino a la cabeza la visita que hice a la capital magiar en el verano de 2004. El edificio de informe semanal era más joven que el de mis recuerdos y sin embargo en televisión parecía una ciudad más gastada que la de mi memoria. El mismo parlamento era más oscuro que el que yo visité años después. Una mañana de las que pasé en Budapest, la perla del Danubio, estuvimos recorriendo algunos barrios burgueses guiados por un húngaro con gran parecido físico a Karl Marx. En cambio, durante todo el recorrido, adornado por sus comentarios cargados de sarcasmo centroeuropeo, descubrimos que odiaba el marxismo o más bien a los soviéticos. En mi mente confundo algunas veces la cara del guía con la del potente...