Ir al contenido principal

Oportunidad o cinismo

Samuel Beckett
De las obras de teatro de Samuel Beckett me quedo con Happy Days. Tuve la suerte de asistir a la representación de la misma hace poco tiempo en el Teatro Echegaray con un montaje de Salva Bolta y protagonizada por Isabel Ordaz. Después de mi última entrada, necesitaba algo de optimismo y me acordé de Winnie: un personaje semi-enterrado que encuentra siempre alguna excusa para que los días sean calificados como felices. Tal vez Beckett quería defender la resignación, pero pensemos hoy que no, que proponía otra cosa: una mirada clara y limpia al futuro, aunque el agua o la tierra nos lleguen al cuello.
Lo bueno de cualquier desastre es la reconstrucción, sin embargo, el problema está en no equivocarse demasiado. Si lo que conseguimos tras la debacle es que todo vuelva a lo que nos llevó a la misma, estamos desaprovechando la oportunidad.
Diógenes
El ingenio del ser humano, si es que verdaderamente existe, se debe poner a disposición de un mundo mejor.
Como algunos de los que leen este blog me han comentado que sí creen en la bondad no tanto del ser humano sino de ciertas personas, tengo que admitir que yo también creo en ella, qué remedio, y pienso que en sus manos puede estar una nueva civilización.
Esto me puede durar poco. En el fondo desconfío ya de mi párrafo anterior.
De todas formas habrá que intentar sobrevivir tras esta crisis de ideas y de mercados. Seguramente que podremos acabar con los usureros y el poder fáctico. Tal vez no es preciso endeudarse tanto. Quizá solo sea necesaria una tinaja para vivir o eso es demasiado poco.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Poner en la picota

Según el diccionario etimológico de J. Corominas, picota es una palabra documentada ya hacia 1400, derivada probablemente de pico y esta a su vez de picar "en el sentido de punta, porque las cabezas de los ajusticiados se clavaban en la punta de la picota" siempre con ánimo evidente de escarmiento. La expresión poner en la picota tiene realmente un significado menos violento pero contundente, se trataría de denunciar públicamente los errores o faltas de alguien. Esta facultad del ser humano tiene en nuestra sociedad un reconocimiento sin igual. Por ejemplo, cualquier político o sindicalista se pone inmediatamente en la picota por el solo hecho de manifestarse como tal. Los medios de comunicación los colocan "decapitados" al instante para que puedan ser automáticamente insultados, denigrados y pisoteados por cualquiera que los nombre. Que quede claro que algunos no necesitan la ayuda de nadie para merecerlo, sin embargo pienso que muchos medios se exceden. Véase,

Opiniones

Lo mejor que tiene publicar un libro es recibir luego del lector su opinión. Mi agradecimiento en este caso está basado en que alguien se moleste en leer mi novela y le merezca la pena perder tiempo de su valiosa vi da en darme su parecer. Tras la publicación de Uvas negras y las presentaciones consiguientes, ahora es el momento de repasar las opiniones de los lectores. La gran mayoría son muy positivas, lo cual me llena de satisfacción. Con todas las valoraciones, sean cuales sean, logro siempre algún beneficio para mi labor de escritor. Muchas veces recibo interpretaciones que van más allá de lo que yo creía o pretendía conseguir y esto me hace reinterpretar mi propia obra, me enriquece por tanto. Como he dicho, modestia a parte, en general, las críticas son excelentes. Por ejemplo, en la web de Agapea me he encontrado con el comentario de dos lectoras que elogian mi novela y la han valorado con la máxima puntuación. En muchos casos he tenido la posibilidad de hablar dire

El cráneo de la Araña

Ya está a la venta mi tercera novela, El cráneo de la Araña . Esta vez la publico con la Editorial Círculo Rojo ( http://editorialcirculorojo.com/ ), que trasmite un aire de eficiencia y juventud esperanzadores. Se trata de una narración que mezcla la historia con la ficción conducidas ambas por un joven periodista malagueño, Luis Portillo, que se muestra como un testigo de su época.  El motivo de escribir esta novela es múltiple. Todo empezó cuando comencé a leer ciertos libros relacionados con una época concreta que me llamaba la atención, la segunda mitad del siglo XIX. Galdós y sus Episodios Nacionales me dieron la clave. El escritor canario nos trasmite los hechos históricos a través de los que viven a pie de calle, no como lo haría un estudio docto y frío de un manual especializado. Luis Portillo me sirvió, por tanto, para recorrer la Málaga de aquellos años como un ciudadano que se implica en lo que ocurre a su alrededor: los movimientos cantonalistas, los avances científic