Ir al contenido principal

Entradas

Informe boreal

Entre mis novelas la que más reproches ha recibido es Informe boreal . Como en toda evolución este texto anunciaba un cambio en lo que había escrito hasta entonces, es el puente lógico entre Foto de familia y El cráneo de la Araña . Hace seis años que la publiqué con ilusión y ahora es de la que menos presumo, pero no reniego de ella, al contrario. Pienso que algunas ideas que quería transmitir perviven y compruebo ahora que ciertas conclusiones a las que llegué pueden estar vigentes o cumpliéndose. Tras una trama basada en el supuesto paseo de la guerra fría por las calles de Málaga, la novela intenta -tal vez con demasiada ambición- justificar que el bienestar del que vivimos a partir de la segunda mitad del siglo XX era algo programado para contrarrestar el comunismo contagioso de la Europa occidental, solo eso. No un logro de los sindicatos ni un regalo de los "mercados". Caído el muro de Berlín, nada de esto tenía sentido. Tal vez estemos pagando los intereses de este...

La caja tonta

No he hablado hasta ahora casi nada de televisión. Quizás sea el momento. La tele se supone que nos distrae y aleja de las malas noticias: la prima de riesgo, las bajadas de sueldos o los accidentes de tráfico, pero no es cierto. La infinidad de cadenas digitales o por satélite nos bombardean con noticias trágicas, pesimistas o con el griterío de los programas del corazón, que nos acercan al infierno. Los que ya tenemos más de cuarenta recordamos con nostalgia otra televisión, que ahora, por el paso del tiempo que carga de ternura los recuerdos del ser humano y por la identificación con instantes inolvidables de nuestra infancia o juventud, nos parece "mejor". Pero recordemos las pocas opciones que teníamos, el control que ejercía el poder político del momento y el drama de tener que levantarnos para subir o bajar el volumen. Sin embargo, sí hay algunos recuerdos que son positivos, por ejemplo: esa televisión que me aficionó al teatro gracias a Estudio 1. A mis pocos años p...

Acción, ¿qué acción?

Me han tomado el pelo muchas veces, como a todos. Incluso algunas veces me he dejado robar o engañar aunque era consciente de lo que me estaban haciendo. Yo tan solo trataba de especular con los pros y contras de oponerme: ¿cómo perdía más, enfrentándome o mirando para otro lado? En algunos casos, pienso, hay que mantener la sangre fría suficiente para no caer en la vehemencia temeraria que nos lleva al desastre, pero en otros casos hay que actuar, cerrar los ojos y dar un paso adelante. Hoy hay convocada una huelga en todo el sector público de la educación en España y, seguramente, no servirá para nada. Los que deben escuchar prefieren atender a las agencias de calificación o como se llamen, aún sabiendo que no son de fiar. Los diversos gobiernos de las distintas administraciones: autonómicas o nacionales seguirán haciendo lo que les dicten desde el más allá de los mercados, sea lo que sea... Pero hay que actuar. En muchos sitios se realizan asambleas para ver a quién se le ocurre ...

La Sábana Santa

El otro día visité en la Catedral de Málaga la exposición dedicada a la Sábana Santa y fue para mí, que quede claro, una experiencia decepcionante. Este tema siempre me había resultado atractivo y desde hace años me había interesado por noticias y artículos relacionados e incluso he visto algún que otro documental al respecto. Precisamente, este verano pasado me encontré con una copia de la Sábana en la Basílica de los Franciscanos de Cracovia. Creo que uno de los problemas puede estar ahí. En realidad, nada de lo que vi en la exposición me llamó la atención ni me sorprendió, aunque se anunciaba en el folleto informativo que me dieron en la entrada, como "la historia jamás contada". No quiero decir con esto que sea un experto en este tema sino simplemente que soy algo curioso. Lo primero que me decepcionó fue que todo parecía demasiado simple, debido seguramente a la tendencia actual a que la divulgación de ciertos temas culturales, artísticos o científicos se quiera hacer ...

Más de un año

Llevo más de un año con este blog y no sé lo que ha cambiado más: el mundo o yo. Hace unas semanas sentí la necesidad de renovar su imagen porque no me reconocía en el diseño original. Las etiquetas me decían que lo que comenzó por un espacio más bien literario se ha ido convirtiendo en otra cosa: en un recodo para la reflexión y el desahogo personal. No sé si el blog es más o menos interesante ahora, pero es más real, más mío. Hace un año publiqué mi última novela  y mis preocupaciones deambulaban alrededor de este tema. Más tarde unos indignados se mezclaron con mis ficciones y ya durante el verano algunas  lecturas y mi viaje a Polonia  me llevaron por otras reflexiones que iban conduciéndome a este otoño e invierno pasados con elecciones  previsibles y unas nuevas preocupaciones personales más políticas o humanas: la mentira, la culpa, la ignorancia, el origen del hombre, la estupidez o el silencio. Ha sido, en definitiva, un año intenso que me ha formado ...

La culpa: la ignorancia

Cuando las cosas van mal, todo el mundo mira a su alrededor para echarle la culpa a alguien de lo que le está pasando. El gobierno de turno es ideal para acusarlo de todos los males y suele ser así o por lo menos el grado de responsabilidad es alto. Otras veces la culpa es de los que son considerados unos privilegiados: los diputados o senadores, los funcionarios, en general, (lean si no, esta noticia de ayer:  http://www.diariosur.es/v/20120429/malaga/privilegios-funcionarios-revision-20120429.html ) o los profesores, en particular. Las vacaciones de estos últimos es causa de envidia e incomprensión por parte de la mayoría desde siempre, pero como en cualquier otro tema solo conocemos lo que nos roza, lo demás es fácil de criticar porque la ignorancia provoca la claridad. Cuanto más sabemos de algo, más desconocemos. "Solo sé que no sé nada" se supone que dijo más o menos Sócrates, recuerden. Este dicho se trasforma en la vida diaria en sé de todo gracias a que ignoro casi t...

14 de abril

Será casualidad, pero hoy 14 de abril, octogésimo primer aniversario de la proclamación de la Segunda República española, Juan Carlos I se ha roto la cadera demostrando que, aunque sea de sangre azul, es humano y está mayor. Ante todo aclaro que siento un enorme respeto por el Rey y sobre todo por su actuación en ciertos momentos de nuestra Historia reciente, sin embargo, creo que sería lógico pensar en la jubilación y en que los tiempos han cambiando, que los yernos son demasiado humanos y que los nietos también peligran. ¿No es lógico en el siglo XXI plantear algunos cambios en el funcionamiento de la Jefatura del Estado? El machismo de la Monarquía y la lotería de la sucesión son algunos motivos. No todos los hijos están capacitados para realizar la misma actividad que sus padres por mucho que hayan sido preparados para ello. Conozco muchos casos en los que una empresa determinada ha tenido una rentabilidad envidiable y, sin embargo, al pasar a manos de sus herederos ha caído en pi...