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Entradas

El sentido de un final

Vuelvo al blog para hablar de una novela. Pero antes quiero reflexionar sobre lo que se lee y lo que se puede leer. Desde el verano decidí que era el momento de afrontar lecturas aplazadas por el excesivo, según mi opinión, número de páginas. Las trilogías publicadas en un volumen encabezan ese reto difícil para mí. Ya he dicho en otras entradas y en otros lugares que lo que no se cuenta en menos de trescientas páginas me cansa y aburre y que el deseo de terminar de una vez la dichosa lectura se convierte en más importante que lo que ocurre en la trama. Por eso comencé con la Trilogía de Depford de Robertson Davies pero me leí solo el primero libro, El quinto en discordia , que me resultó una lectura magnífica y por ello decidí abandonar los otros dos para más tarde y así no odiarlos. Los tengo a la espera de que llegue el momento de continuar. Después empecé a leer 1Q84 de Murakami, libros 1 y 2. He dejado el Libro 3 para cuando se me pase el agotamiento de las otras partes. Advier...

Repaso obligado

Hoy, 31 de diciembre, es el día de los balances y las memorias. La fechas que cierran nos hacen analizar lo ocurrido simplemente como pasado. Este año mi repaso es a este blog. Si observo el número de entradas por mes del 2012, son abril y agosto los más productivos: cuatro, aunque lo más normal es que cumpla con la entrada quincenal y punto. Septiembre ha sido el más pobre con una y diciembre ha estado a punto de quedarse en blanco. Los títulos me hacen recapacitar sobre mi estado de ánimo: "Mentir", "No hay futuro", "Escepticismo",  "Pesimismo", "El miedo", "Problemas", entre otros, y sobre mi materialismo creciente: "¿Dónde está mi dinero" y "Oh Fortuna". Sin embargo, me sorprende el éxito de ciertas entradas, como la más visitada en la historia de este blog que es una de julio: "Basura" que casi duplica los resultados de la siguiente que es del año pasado. "Huelga general" y ...

Oh Fortuna...

He estado unas semanas sin poder dedicar ni un segundo al blog. La salud de la familia flaquea de vez en cuando. Pero hoy he decidido retomar este espacio que me ayuda al desahogo personal. El problema es que, cuando llevo tiempo sin escribir nada, me siento un poco bloqueado, sin ritmo. Se acumulan los temas y se confunden las ideas. Me encuentro algo cansado y, encima, decepcionado por la dichosa Fortuna (ayer pude ganar 50.000 euros y ciertos sucesos cotidianos cambiaron mi rumbo y mi suerte). No me importa tanto como debería ya que no he perdido nada, estoy como estaba y afronto estas fiestas como vienen, con la mala cara de las últimas semanas y los bolsillos más vacíos gracias a la sustracción deliberada y rastrera de mi paga extra. Esto último me duele más porque sí era evitable y no era consecuencia del azar sino de mi trabajo con el que he cumplido como siempre, creo. Que por mí no quede. Ahora miro mis cuentas como lo hace la UE o la agencia Moody's, con previsión y ten...

Malas rachas

En todos los ámbitos de nuestra existencia se suelen sufrir malas rachas: en el juego, en la economía e incluso en lo personal. Hay libros de autoayuda (palabra recogida ya en la próxima edición del Diccionario de la Real Academia) que te quieren convencer, aprovechando el deseo de que esto sea verdad, de lo contrario: que las malas rachas no existen  per se,  sino que las provocamos nosotros mismos. Un problema de estos periodos no es recordarlos, ya que sirven siempre como aprendizaje, sino la imposibilidad de reconocer o adivinar su final mientras el desastre se desarrolla. Porque las malas rachas acaban, bien o mal, pero terminan. Otro problema de estas malas rachas es cuando se concatenan y las últimas hacen buenas a las primeras. En unos años recordaremos estos tiempos, este lustro o década, con cierta melancolía masoquista. Todos conocemos expresiones que tiñen de nostalgia tiempos pasados que, hablando en plata, fueron horrorosos y, sin embargo, algunos los ...

Problemas

No es lo mismo buscarse problemas que tener que solucionarlos. Es curioso que la Real Academia Española (RAE), en su diccionario, a la hora de definir el significado de esta palabra, nunca confíe en su resolución. En su primera acepción indica que es una "cuestión que se trata de aclarar" y en su segunda "proposición o dificultad de solución dudosa " y así las demás. Es decir, que en el fondo del significado de "problema" lo de menos es la solución sino el hecho de meternos en un lío. Hay personas que no viven si no se inventan problemas o si no ven algo escondido tras cualquier cuestión, sea de la relevancia que sea. Si no tienen un problema, se lo buscan para andar entretenidos. En verdad, pienso que a mí me gustan más las soluciones. Darle vueltas a algo a sabiendas que no tiene resolución posible es inútil y como mínimo paranoico. La cuarta acepción de la Academia es "disgusto, preocupación". No hace falta dar muchos pasos para meternos i...

El miedo

Hay gente que busca el miedo, que va al cine a que le den un buen susto, por ejemplo. Muchas veces no es necesario salir de casa para sentir la angustia que provoca el terror, tan solo con mirar las facturas de la luz o las del IBI nos recorre por todo el cuerpo el temor de pagarlas o a que sigan subiendo. En los próximos días recorrerá el mundo un falso terror divertido que suplanta el miedo a la muerte. Con la fiesta de Todos los Santos (o el Halloween celta para los más jóvenes) se pretende espantar espíritus malignos, pero no olvidemos que la maldad no se puede ahuyentar, ya que es mucho más material de lo que desearíamos. El miedo es una sensación primitiva fácil de manejar por el que lo provoca. El pánico es un arma de coacción y muchas veces es insuperable. Tenemos miedo a volar, al dolor, a la oscuridad, a los espacios cerrados o abiertos e incluso a ganar; en fin, nos aterroriza cualquier cosa. En muchos casos se nos quiere convencer de que disfrazando el terror puede ...

Artista encontrado

Gracias a mantener los ojos abiertos o a no resistirnos a que otros nos lo abran, descubrimos personas que la rutina y la superficialidad reinantes nos ocultan, a veces. Lo peor de todo es dejar que muchas cosas, las verdaderamente interesantes, pasen sin rozarte, sin que te enteres. Antonio Pérez era uno de esos artistas que desconocía, que no había pasado por delante de mis ojos y gracias a Objeto encontrado , magnífica película documental, tuve la oportunidad de conocerlo. En enero de este año pude asistir a su estreno en el Cine Albéniz de Málaga. Allí estaba César Martínez, su director, y Pablo Cantos, co-guionista y amigo. Este domingo se puede ver en televisión, en la 2, sobre la una de la mañana. Volveré a disfrutar de este documental, de otra forma, como cuando relee uno algún clásico o vuelve a escuchar algún viejo disco o CD. La película nos descubre la vida y la obra de Antonio Pérez: artista, editor y coleccionista. Su presencia en el documental es siempre especial ...